Maranhao de las mil sorpresas
Cuando se tiene en mente realizar viajes a Maranhao seguramente Usted es un amante incondicional de la aventura, pero también busca conocer la geografía de este exhuberante país como lo es Brasil, adonde lo folklórico se mezcla armoniosamente con la naturaleza. País de contrastes, cada Estado tiene sus encantos, y de las regiones del sur a las del norte y nordeste el paisaje cambia totalmente, por lo tanto las formas de vivir y las costumbres. Entre los Estados del Nordeste, Maranhao es el que más lo va a cautivar, pues reúne en él la magia de una ciudad auténticamente colonial y conservada, como es su capital Sao Luis, el misterio del desierto con sus dunas y sus piscinas de agua de lluvia como encontrará en el Parque Nacional dos Lençois, el fantástico paisaje del Delta del caudaloso Parnaíba, el impacto de la Chapada das Mesas, en el sur del Estado, o la Floresta de los Guarás, considerada una de las puertas de entrada a la Selva Amazónica.
Partiendo de Sao Luis, en dirección noroeste, se arriba a la Floresta de los Guarás, lugar declarado área de Protección Ambiental, que forma parte de la Red de Defensa de las Aves Limícolas, y que se extiende por 12.ooo kilómetros cuadrados. Si los viajes a Maranhao se planifican pensando en una ruta ecológica, ésta podría ser la primera en visitarse. Canales y mar se entrelazan dando lugar a centenares de islas , y sus pocos pueblos se dedican a la pesca, siendo los que tienen mayor tradición de pesca artesanal del Estado. Las aves viven en los extensos manglares a orillas de los canales, siendo el Guará su principal atracción. Su color rojo proviene de su alimentación en la que prevalece y es casi exclusivamente camarones y cangrejos, y constituye un espectáculo digno de una paleta impresionista el rojo de su color con los mil verdes de la vegetación. Pero los manglares ofrecen el alimento a miles de aves y su característica provee la tranquilidad para que los miles de aves migratorias encuentren un abrigo seguro y puedan reproducirse. El paseo en barco, muy pintoresco y sin lujos permite una recorrida por los distintos canales que con su tranquilidad asombrosa y la riqueza de su maturaleza nos invita a compartir. Si Usted está pensando en quedarse por la noche para continuar disfrutando de este espectáculo, no encontrará hoteles, pero sí una habitación limpia en la casa de algún pescador del pueblo. Y la aventura continúa…
No querremos regresar de los viajes a Maranhao sin llevarnos la vivencia de los otros paraísos que hemos oído comentar, tan a gusto nos sentimos por estos descubrimientos que nuestra inquietud y curiosidad es poco manejable. Así comenzamos otro viaje, esta vez hacia el Este de San Luis, a la zona de los Lençois Maranhenses. Se entra por Barreirinhas, un pequeño pueblo rústico que es el punto para abastecerse de frutas y bebida ya que en los Lençois no encontrará nada. Para llegar viajando en Van desde San Luis, unas 3 horas, deberá cambiar de transporte en Barreirinhas, con doble tracción, al que subirá luego de haber cruzado en balsa el río Preguiças. Serpenteando por caminos de arena se llega al comienzo del Parque. Una gran duna se debe escalar para entonces si, comenzar la aventura desconcertante de andar por un desierto en el que podrá bañarse en algunas de las miles de piletas naturales que recogen el agua de lluvia. Eso sí, si quiere tomar baños en estas piscinas extraordinarias, debe planificar la visita entre marzo y setiembre, caso contrario correrá el riesgo de encontrarlas sin agua.
Continuando hacia el Este en estos viajes a Maranhao arribará a otro lugar impactante : el Delta del Parnaíba. Límite territorial de los Estados de Maranhao y Piauí, son los dueños absolutos de esta maravilla natural. Quien tiene la oportunidad de sobrevolar este lugar no dará crédito a tanto esplendor y belleza. El caudaloso Río Parnaíba, un poco antes de du desembocadura en el Ocáno Atlántico se divide en 5 bocas. Esta región tan espectacular, se conoce como el Delta de las Américas. ya que es el único Delta en mar abierto del continente americano. Los cientos de brazos que alimentan el río, así como los Deltas, forman un laberinto de manglares, islas, dunas y playas desiertas. El Paraíso? Sí, es aquí. Para quien busca la playa, la isla o el paisaje sin contamionación acústica, sin autos, sin gente yendo y viniendo, en este lugar puede sentirse Robinson Crusoe. Si quiere algo de compañía y un lugar más cómodo para pasar la noche, vaya a la Isla de Cajú. Es imperdible. Ofrece varias actividades esta área de Protección Ambiental que se las proporcionará el hospedaje en el que se quede. Podrá realizar cabalgatas en la playa, escalar dunas, acompañar la pesca del cangrejo y hacer recorridas para observar los yacarés. las zorras y los tucanes. Lógicamente que en los viajes a Brasil, y sobre todo en los viajes a Maranhao el contacto con la Naturaleza empieza siempre o termina en la playa, porque quien va a Brasil piensa siempre en playa. Y aquí se encontrarán playas totalmente diferentes, como en el Parque de los Lençois las piscinas eran de agua de lluvia, acá las piscinas son como playas más pequeñas, porque el mar las forma, dependiendo de la marea.
Luego de enterarse de todo esto no tengo ninguna duda que a Ud. que le gusta la aventura y que busca en cada viaje algo diferente a lo ya conocido, las bellezas naturales y las sorpresas de Maranhao lo sorprenderán.
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